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Libros
con información sobre Tenerife
e Islas Canarias o libros escrito
por autores canarios.
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Nuestra
sección de libros se actualiza
constantemente para mostrar las novedades
editoriales y la disponibilidad de
títulos de autores canarios.
Ofrecemos la posibilidad de publicar
los libros gratuitamente.
Más
información
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En
esta, su quinta obra, Jesús Caudevilla,
haciendo un guiño al tiempo, nos aproxima
en forma de ucronía a una cultura desconocida
para la mayoría: los guanches de Tenerife.
Una cultura que, después de transcurridos
más de quinientos años desde
que fue reprimida, merece su difusión,
reparando el olvido histórico.
Sirva Las cañadas de Achinech de homenaje
a esos seres cuyas voces aún pueden
oírse por quienes poseen la sensibilidad
de escuchar. Voces que surgen de los senderos,
barrancos y acantilados de la isla. Incluso
algunos aseguran que han visto pasearse por
las Cañadas a un hombre de cuerpo vigoroso
y corpulento, de morena faz y de rasgos indómitos,
portando con arrogancia una capa de pieles
que le cubre de la espalda a la rodilla...
¿Una alucinación?
¿O se trata del espíritu de
Bencomo, el que fue Mencey de Taoro? |
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No
menor que el vacío Autor:
Luis
Feria Editorial:
Biblioteca
Basica Canaria - Socaem Encontrar
a un escritor que se considere sinceramente
justificado con el placer de la escritura,
del oficio diario de escribir y de hallar,
escribiendo, iluminaciones que lleguen a
apasionarlo sin más oscuras y bastardas
pretensiones, es algo muy extraño
en los tiempos que corren para la poesía
española. Este es el caso de Luis
Feria.
Los
diversos comentaristas que han saludado
la aparición de sus últimos
libros, después de varios años
de silencioso laborar, han subrayado su
tenaz, y hasta terca, independencia frente
a grupos generacionales y frente a los poderes
fáticos de la literatura (...).
No han visto, sin embargo, que la de Luis
Feria es - dentro de su generación:
la muy celebrada generación del 50
- la voz más singular, por original
y por resistente a unos esquemas que, en
tanto fórmulas, los otros poetas
de su edad han convertido, con rarísimas
excepciones, en fácil y falso estereotipo
de ese grupo generacional. |
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Poemas
de la isla
Autora:
Josefina
de la Torre Editorial:
La
de Josefina de la Torre es una poesía
directa, sobrevenida de la experiencia, quizá
también de los sueños; una poesía
hecha con intuición y adivinaciones
que aluden a constantes inmutables como el
dolor y la muerte; el amor, la infancia, la
melancolía; el tiempo, los amigos (la
playa, el mar, el sol), temas que están
expuestos con un lenguaje sencillo cuya eficacia
expresiva corre pareja con la emoción
estética que produce en el lector. |
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Un
Rincón el jardín de las hespérides
Autor:
Lady
Goodenough Editorial:
Nota
preliminar: Manuel
Hernández González
Traducción:
José
A. Delgado Luis Relato
de un viaje desde el puerto de la Orotava,
en la isla de Tenerife, hasta la cima del
pico de esa isla en agosto pasado, con observaciones
hechas allí (1715). |
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Tiempo
de Ensueños Autor:
Graciano
Peraita Editorial:
Sus
versos son del género más difícil
del que sólo pueden vencer los grandes
maestros; poesía desnuda y sincera.
Por eso usted no la consigue siempre, pero
sí a veces, lo que ya es bastante.
Por ejemplo en los poemas "Mi tiempo
se ha detenido" - digno de Rosalía
- , "Otoño en mi vida" o
"De ese dolor". Le felicito por
tales aciertos y le agradezco su obsequio".
Gerardo Diego, Madrid, 14 febrero de 1959. |
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La
ventana en el rostro Autor:
Roque
Dalton Prólogo:
Mario
Benedetti Editorial:
Ediciones
de Baile del Sol Cuando
un poeta llega a dar su vida en las luchas
políticas, la inmediata posteridad
suele explicablemente dramatizar el holocausto,
poniendo el acento en la zona más
grave y riesgosa de su compromiso, y a veces
(pero no siempre) en el nivel más
profundo de indagación artística.
En España fue el caso de Miguel Hernández
y García Lorca; en América
Latina, el de Otto René Castillo,
Ibero Gutiérrez, Javier Heraud, Ricardo
Morales, Leonel Rugama, Francisco Urondo
y también Roque Dalton.
Sin embargo, ese justo rescate de una actitud
coherente y valerosa, corre el riesgo, sobre
todo en este último caso, de opacar
otro rasgo primordial, por cierto no tan
frecuente en la poesía latino-americana;
el ejercicio del humor. En el caso de Roque
Dalton, más que hablar de humor en
poesía, habría que hablar
de humor poético. En poetas como
Huerta o Nazoa es dable detectar el humor
casi en estado de pureza, y debe reconocerse
que esa limpidez consolida su eficacia y
ayuda grandemente a que el lector asimile
o adivine el contexto poético que
rodea aquel chispazo. Roque en cambio elabora
poéticamente el humor; lo convierte
en poesía antes de soltarlo sobre
la página.
Desde su primer libro, La ventana enel rostro,
habla de "los pobres que basta la risa
confundimos / y a quienes la alegría
se de lágrimas". Y allí
también admite: "Está
uno y su cara. Uno y su cara / de santón
farsante". Este poeta, que en el trato
personal era un fabuloso narrador de chistes
(los coleccionaba, casi como un filatélico),
nunca llevó a su poesía la
broma en bruto, sino la metáfora
humorística, que por cierto no siempre
era sencilla o fácilmente asimilable,
ya que por lo común estaba rodeada
de resonancias culturales. Cuando menciona,
por ejemplo, que "las hojas se secaron
entre las obras de Dipling" o en el
brevísimo "Después de
la bomba atómica", cuando se
pregunta: "Polvo serán, mas
¿polvo enamorado?", el humor
se da en un ámbito de cultura, sin
el cual perdería su efecto.
Aún reconociendo la puntería
humorística de Roque, hay que señalar
que no todo su humor es festejable. A veces
nos propina un fustazo de ironía
y la sorpresa no nos deja espacio para la
risa. En más de una ocasión
(incluso en un largo reportaje que le hice
en 1969) Roque ha reconocido sus lazos con
el fútbol, el tango, el lunfardo
y el humor rioplatenses. Fundamentalmente
este último ha dejado indudable huella
en sus poemas. Mario Benedetti |
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Escritores
canarios
Juan Núñez
de la Peña (La
Laguna, 1641 - 1721) estudió Latín
y Humanidades en el colegio de San Agustín
de La Laguna y después siguió el
estado eclesiástico y recibió las
órdenes menores. Siendo joven viajó
a la Península, donde su madre conservaba
algunos parientes, asentándose en Toledo
para trabajar como notario. Regresó a Canarias
en el séquito del obispo Bartolomé
García Ximénez.
Este
licenciado dedicó gran parte de su vida
a la investigación de documentos municipales,
notariales y eclesiásticos. Sus pesquisas
le permitieron componer un libro con las Ordenanzas
de la Isla, obra que ha permanecido inédita,
pero con la que consiguió salvar importantes
documentos para conocer la historia de Canarias.
Además, clasificó los protocolos
de las iglesias y de muchas familias importantes;
e investigó la genealogía de casi
todos los apellidos del Archipiélago. Otro
de sus libros trata sobre todas las capellanías
y memorias pías de Tenerife, con expresión
del nombre de cada fundador y su árbol
genealógico.
Pero la obra con la que pasa a la posteridad es
Conquista y antigüedades de las islas de
la Gran Canaria y su descripción, con muchas
advertencias de sus privilegios, conquistadores,
pobladores y otras particularidades en la muy
poderosa isla de Tenerife, dirigido a la milagrosa
imagen de Nuestra Señora de Candelaria,
que se imprimió en Madrid en 1676 (y tres
años después fue reeditada con correcciones
de su autor).
El volumen fue recibido con tanto aplauso que
el rey le concedió una pensión de
200 ducados y el título de «Cronista
General de los reinos de Castilla y León»
como recompensa de su asiduo trabajo e indisputable
mérito. |
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Lugares
de ocio
Divertirse
es fácil en Tenerife. Para
chicos y grandes
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más
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Deportes
autóctonos
Todos
los deportes autóctonos de
las Islas Canarias
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Mercadillos
Escoge
otras maneras de comprar y ahorrar
en los mercadillos
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Escritores
canarios
Silvestre
de Balboa Troya, (1513-1620)
Autor
del primer texto literario en Cuba. Muy pocos
son los datos biográficos encontrados de
Silvestre de Balboa Troya y Quesada, entre ellos,
el acta de bautismo fechada en Las Palmas, Gran
Canaria, el 30 de Julio de 1513. Se sabe también
que el hidalgo llegó a América entre
los años 1590 y 1600. Sus primeros pasos,
allá por el 1604, lo ubican en Bayamo,
pero después residió habitualmente
en Puerto Príncipe, donde fue confirmado
como escribano del cabildo de la Villa. La historia,
con su carga de sabiduría, ha sabido preservar
hasta del fuego a Espejo de Paciencia, que hoy
constituye la principal distinción con
que la Dirección Provincial de Cultura
honra a personalidades que visitan la ciudad (actual
Camaguey).
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Escritores
canarios
Beato
José de Anchieta (1534 - 1597)
Nació
el 19 de marzo de 1534 en San Cristóbal
de la Laguna (Tenerife). A los 14 años
ingresó al Colegio de Artes, anexo a la
Universidad en Coimbra, destacando como uno de
los mejores alumnos y como un gran poeta. Componía
versos latinos con extrema facilidad y era llamado
el "Canario de Coimbra".
El 1 de mayo de 1551 ingresó a la Compañía
de Jesús y comenzó sus estudios
de Filosofia. Debido a un enfermedad en 1553 partió
de Tejo (Lisboa) a Brasil, donde inició
su primera labor de catequesis con los indios
tupis.
En 1565
fue enviado a São Vicente de Rio de Janeiro,
donde colaboró en la construcción
de un colegio y del primer hospital de la ciudad
llamado la Casa de la Misericordia.
Este mismo año fue ordenado sacerdote.
Luego regresó a São Vicente, donde
por espacio de seis años colaboró
en el colegio además de realizar un importante
trabajo apostólico y literario.
Entre 1577 y 1587 fue designado superior de los
jesuítas en Brasil, incentivando aún
más el trabajo en las escuelas y la catequesis
con los niños.
Falleció el 9 de junio de 1597, a la edad
de 63 años. El 10 de agosto de 1736 el
Papa Clemente XII declaró al Padre Anchieta
como "Venerable". |
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