| Carnicería
Sayana S.L.
Guía
de Carne:
Enfrentarse a la compra de una pieza
de carne es un verdadero reto para
un profano en la materia. ¿Solomillo
o redondeo?, ¿pierna o faldilla?.
Cada pieza, por sus características,
es más adecuada para un tipo
de preparación (frita, en salsa,
asada) que para otra. Conózcalos.
Sin duda la carne es un excelente
alimento muy difícil de sustituir.
Contiene una gran cantidad de proteínas,
grasas recomendadas en cualquier régimen
dietético y pocos azúcares.
Tampoco le faltan vitaminas y minerales.
Por todo ello es un alimento fundamental.
Según
el código alimentario, la carne
es la parte comestible de los músculos
de animales sacrificados en condiciones
higiénicas. Se incluye la de
vaca, oveja, cerdo, cabra, caballo
y camélidos sanos.
Esta definición se aplica también
a animales de corral, caza, de pelo
y plumas y mamíferos marinos.
Todos ellos deben haber sido declarados
aptos para el consumo humano.
Existen
dos tipos de carne atendiendo a su
contenido en grasa. Serán carnes
magras las que tengan menos de un
10% de materia grasa. Genéricamente
se considera magra a la de la vaca
y la oveja. Las carnes grasas son
aquellas con un contenido de grasa
superior al 10%. Por ejemplo la del
cordero, cerdo y pato.
De forma
más específica hay que
tener en cuenta la pieza del animal.
Por ejemplo, ciertas partes del cerdo
(solomillo, jamón y lomo),
la lengua y corazón de todos
los animales son consideradas como
carnes magras.
Carne
de vaca
El solomillo es la carne más
valorada de la vaca. Por su gran calidad
resulta apta para ser cocinada de
cualquier manera.
Piezas duras son la contra o culata,
la falda y el pescuezo. La primera
puede usarse para filetes empanados,
la falda resulta buena en guisos (aunque
hay que limpiar los nervios) y el
pescuezo lo mismo, aunque también
suele picarse.
Asimismo se suelen guisar la aguja
(que también permite ser picada
o empanada en filetes), el costillar
(una carne algo grasienta) y la carrillada,
que posee una textura muy gelatinosa.
Otras zonas adecuadas para guisar
son el morro, el rabo, la babilla
(que también puede consumirse
en filetes) y la espaldilla. Es un
poco dura y sus filetes son buenos
para guisar pero no para freír.
De la riñonada se obtienen
buenas chuletas mientras que la contratapa,
por resultar tendinosa, es buena para
filetes empanados.
El pecho es ideal para rellenar o
asar en el horno (tras quitarle los
huesos y la grasa), mientras que la
llana se emplea mucho en asados y
estofados.
El redondo aunque tierno, resulta
algo seco por lo que se recomienda
comerlo en salsa. Por último,
una de las mejores partes es el lomo.
Al ser tierno y jugoso de él
se obtiene el rosbif y el entrecot.
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