Juan
Antonio Mateos
y Begoña
Martín,
nacidos en Salamanca,
pretenden que
los clientes
que acuden a
La Tasca de
mi Abuelo no
sólo
disfruten de
su excelente
cocina, sino
que además
se olviden durante
unas horas de
la rutina diaria
y se diviertan
al son de la
guitarra española.
Legumbres de
La Armuña,
cocido castellano
o cochinillo
al horno son
algunas de las
especialidades
de la casa,
un establecimiento
que rinde homenaje
a los abuelos
de Juan.
Juan
Antonio Mateos
Navarro y
Begoña
Martín
Miguel pusieron
en marcha
su negocio,
La Tasca de
mi Abuelo,
hace ya siete
años
y siguen trabajando
con el mismo
celo y entusiasmo
que el primer
día.
Su
establecimiento,
colmado de
detalles alusivos
a la tierra
que les vio
nacer y más
concretamente
a la serranía
salmantina
(de donde
procede Juan
Antonio),
rinde tributo
a su abuelo,
Manuel Justo
Mateos Chamorro,
un autodidacto
de campo que
escribió
“La
vida del siglo
XX vista por
un viejo de
74 años”.
No en vano,
su rostro
es la imagen
de esta tasca
en la que
se preparan,
“siempre
con un buen
aceite de
oliva de la
variedad arbequín”,
los más
exquisitos
platos caseros
“hechos
con un bote
de cariño”.
Cocido
castellano,
lechazo, cochinillo
al horno,
legumbres
de La Armuña
(tierra de
secano muy
propicia para
su cultivo),
buenos embutidos,
excelentes
pescados,
buen pan y
los mejores
vinos de la
Ribera del
Duero y Riojas
son algunas
de las especialidades
que se pueden
degustar en
esta tasca
de entrañable
sabor familiar,
donde se atiende
a los clientes
con tanta
familiaridad
que incluso
Juan se sienta
en cada una
de las mesas
junto a los
comensales
para “tomar
nota de las
comandas”,
detalle que
muestra la
hospitalidad
de sus propietarios.
El
reducido espacio
del que dispone
este establecimiento
implica que
los alimentos
no se puedan
almacenar,
por lo que
se compran
diariamente,
con lo que
la frescura
y calidad
de los productos
que se sirven
en su tasca
está
garantizada.
La música
de la guitarra
española
cobra además
relevancia
la noche de
los viernes,
acompañada
por el sonido
de cazuelas
y enseres
de cocina
que se convierten
todas las
semanas en
instrumentos
musicales.
Después
de las cenas,
a Juan le
gusta tocar
un poquito
la guitarra
y los clientes
se implican
en esta pequeña
fiesta de
sobremesa
que se lleva
a cabo la
noche de todos
los viernes.
Buena
comida y un
ambiente alegre
y agradable
son los ingredientes
de los que
siempre dispone
esta tasca
ubicada en
el sur de
la isla y
que propician
que se cumpla
uno de los
objetivos
principales
de sus propietarios:
- que todos
los que opten
por acudir
a su establecimiento
para comer,
cenar o tomar
unas tapas
“se
vayan con
un buen sabor
de boca y
pasen un rato
agradable,
divertido,
lejos de acordarse
de los problemas
que surgen
en la vida
cotidiana”. |